Un lugar precioso.
Un lugar con paz.

Si hay algo que no olvidas después de visitar Ca Sa Güela es la sensación de tranquilidad que se respira desde que entras en el maravilloso camino que te conduce allí.

Ese equilibrio tan difícil de encontrar entre el mundo rural y el buen gusto, la clase y la discreción es una de las cosas que más llaman la atención de esta fantástica finca, absolutamente respetuosa con la arquitectura típica ibicenca y con la naturaleza del valle en que se encuentra, un área protegida donde los únicos sonidos que escucharás serán los de los árboles mecidos por el viento, las chicharras si el sol está muy fuerte y los pájaros.